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Esta segunda parte del libro inicia con un ejercicio de telequinesis, tal vez un regalo de Carrie White, en el ejercicio, Stephen King convida a quien lee a imaginarle en su estudio, imaginar su escritorio, un mantel rojo, una jaula y dentro de ella un conejo blanco con un número 8 de color azul en el lomo. Ejercicio terminado. La telequinesis radica en el hecho de que Stephen logró transportar una imagen a la mente de quien lee, por un instante atemporal, tanto Stephen como la persona leyendo vieron al conejo blanco con el número 8 en el lomo, y ahora que yo he parafraseado su ejercicio podríamos hablar de metatelequinesis atemporal, atemporal en ambos casos porque el momento en el que Stephen vio al conejo es anterior al momento en el que yo recibí la imagen y el momento en que yo vi al conejo es a su vez anterior al momento en que vos me estás escuchando.

Y si te estás preguntando, ¿qué marcianaso es ese, de qué estás hablando Eddy? Pues a ver… de que los escritores tenemos el poder de poner en la mente de otros la imagen que se nos de la gana, no es cualquier poder y como todos sabemos “con un gran poder viene una gran responsabilidad”. Me disculpo con los fanáticos de Spiderman si cité mal al tío Benjamin.

Estás escuchando la segunda parte del resumen del libro Mientras escribo, de Stephen King, el episodio de hoy se titula: diez páginas al día, una novela en tres meses.

Preciosa humanidad, les saludo. En el episodio anterior resumimos la primera parte de Mientras escribo, libro escrito por Stephen King, ahí caminamos un rato por sus recuerdos, si dedicación a la escritura y sus adicciones. Hoy caminaremos por su técnica. Te recuerdo que en este podcast las citas textuales las escucharás en segundo plano.

Empecemos entonces con una salvedad del autor:

El acto de escribir puede abordarse con nerviosismo, entusiasmo, esperanza y hasta desesperación (cuando intuyes que no podrás poner por escrito todo lo que tienes en la cabeza y el corazón). Se puede encarar la página en blanco apretando los puños y entornando los ojos, con ganas de repartir ostias y poner nombres y apellidos, o porque quieres que se case contigo una chica, o por ganas de cambiar el mundo. Todo es lícito mientras no se tome a la ligera. Repito: no hay que abordar la página en blanco a la ligera.

No te pido que lo hagas con reverencia, ni sin sentido crítico. Tampoco pretendo que haya que ser políticamente correcto o dejar aparcado el humor (¡ojalá tengas!). No es ningún concurso de popularidad, ni las olimpíadas de la moral; tampoco es ninguna iglesia, pero joder, se trata de escribir, no de lavar el coche o ponerse rímel. Si eres capaz de tomártelo en serio, hablaremos. Si no puedes, o no quieres, cierra el libro y dedícate a otra cosa.

A lavar el coche, por ejemplo.”

Ahora que estamos todos en la misma página, continuemos. Este resumen estará dividido en dos secciones, las mismas que propone Stephen en libro porque son bastante precisas, la primera es La caja de herramientas y la segunda Escribir mucho y leer mucho.

La caja de herramientas

Esta caja está conformada por tres bandejas, la primera contiene el vocabulario y la gramática, la segunda el estilo y la tercera los instrumentos, esos vendrían a ser todo de lo que hablaremos en la segunda sección.

“…para sacar el máximo partido a la escritura hay que fabricarse una caja de herramientas, y luego muscularse hasta poder llevarla. Quizá entonces, en lugar de dejar una faena a medias, se pueda coger la herramienta indicada y poner manos a la obra de manera inmediata.”

Primera bandeja

En la bandeja superior, como dijimos, están el vocabulario y la gramática:

Hablemos del vocabulario: aquí sugiere que se use lo que se tiene, así hay quienes que lo tienen amplísimo, hay quienes prefieren un vocabulario sencillo, y hay quienes hacen el ejercicio de transcribir el lenguaje de la calle, en cualquier caso, lo más importante es no complicarse la vida intentando rebuscar palabras para sonar bonito.

Propongo desde ya una promesa solemne: no usar ‘retribución’ en vez de ‘sueldo’, ni ‘John se tomó el tiempo de ejecutar un acto de excreción’ queriendo decir que ‘John se tomó el tiempo de cagar’”.

Respecto de la gramática dice que no vale ninguna excusa para no aprenderla, que básicamente se aprende leyendo, luego, explicando por qué decidió no incluir una sección de gramática en el libro, dice que quien no sepa gramática es porque no ha querido aprender y si no quiere aprender pues no tiene sentido; en otras palabras: a escribir se aprende leyendo así que borrá de tu ser expresiones como “pero me entendió que es lo importante” borrala, jamás en tu vida volvás a decir una cosa como esa y corregite

“Una gramática defectuosa genera frases defectuosas”

Segunda bandeja

En la segunda bandeja de la caja de herramientas Stephen ubica el estilo, empieza por dar tres consejos:

  1. Siempre hay que hacer oraciones completas, seguí la estructura de la oración simple: sujeto y predicado.
  2. El verbo puede conjugarse en voz pasiva, evitá la voz pasiva

“Me parece que es una afición propia de escritores tímidos, igual que los enamorados tímidos tienen predilección por las parejas pasivas. La voz pasiva no entraña peligro. No obliga a enfrentarse con ninguna acción problemática(…) Escribe el tímido: «La reunión ha sido programada para las siete». Es como si le dijera una vocecita: «Dilo así y la gente se creerá que sabes algo». ¡Abajo con la vocecita traidora! ¡Levanta los hombros, yergue la cabeza y toma las riendas de la reunión! «La reunión es a las siete». Y punto. ¡Ya está!”

Otro ejemplo de voz pasiva

“’El primer beso siempre será recordado por mi memoria como el inicio de mi idilio con Shayna’. ¿Qué tal? Un bodrio, ¿no? Hay maneras más sencillas de expresar la misma idea, y con más ternura y más fuerza. Por ejemplo, así: ‘Mi idilio con Shayna empezó con el primer beso. No lo olvidaré’. No es que me encante, por el doble ‘con’, pero al menos nos hemos desmarcado de la voz pasiva maldita.”

  • Desconfiá del adverbio (los adverbios son esas palabritas que terminan en ‘mente’)

“Examinemos la frase ‘cerró firmemente la puerta’. Reconozco que no es del todo mala (al menos tiene la ventaja de un verbo en voz activa), pero pregúntate si es imprescindible el ‘firmemente’. Me dirás que expresa un grado de diferencia entre ‘cerró la puerta’ y ‘dio un portazo’, y no es que vaya a discutírtelo… pero ¿y el contexto? ¿Qué decir de toda la prosa esclarecedora (y hasta emocionante) que precedía a ‘cerró firmemente la puerta’? ¿No debería informarnos de cómo la cerró? Y, si es verdad que nos informan de ello las frases anteriores, ¿no es superflua la palabra ‘firmemente’? ¿No es redundante?”

Para Stephen la causa de los errores de estilo, al menos de los aquí enumerados, es el miedo, la timidez, la idea preconcebida de “así está bien escrito y así mal escrito” (no hablamos aquí de ortografía o gramática)

Continuando con el contenido de la segunda bandeja de la caja de herramientas, la de estilo, Stephen nos habla del párrafo:

Primero, el expositivo, propio, pero no exclusivo, de la escritura académica, aquí el párrafo expone la idea central en la primera frase y las siguientes son para ampliar o explicar esa idea.

El segundo es el párrafo en la narrativa:

Dentro de la narrativa, el párrafo está menos estructurado; en vez de melodía es ritmo. Cuanta más narrativa se lee, más se da uno cuenta de que los párrafos se forman solos. Como tiene que ser. Al escribir conviene no pensar demasiado en dónde empieza y termina el párrafo. El truco es dejar que sigan su curso. Después, sí no te gusta el resultado, lo arreglas y listos. Es lo que se llama revisar.”

Escribir mucho y leer mucho

Para esta segunda sección vamos a establecer la convención de una entrevista, le haré preguntas a Stephen y él las irá respondiendo.

¿Cuál es el objetivo de la narrativa?

“poner cómodo al lector, contar una historia… y, dentro de lo posible, hacerle olvidar que está leyendo una historia.”

¿Cuál es el mejor camino para aprender a escribir”

“Leyendo prosa mala es como se aprende de manera más clara a evitar ciertas cosas.

(…)

Por otro lado, la buena literatura enseña al aprendiz cuestiones de estilo, agilidad narrativa, estructura argumental, elaboración de personajes verosímiles y sinceridad creativa.”

Ya, pero para esas personas a las que no les queda tiempo de leer, ¿hay otra manera?

“¿Me dejas que te sea franco? Si no tienes tiempo de leer es que tampoco tienes tiempo (ni herramientas) para escribir. Así de sencillo.”

Pues a veces de verdad es falta de tiempo, el tiempo y las ganas no tiene nada que ver…

“Si sientes como algo imprescindible tener puestos a los bocazas de la CNN dando las noticias mientras haces ejercicio, o a los bocazas de la MSNBC hablando de la bolsa, o a los bocazas de la ESPN dando los deportes, ya va siendo hora de que te preguntes por el grado de seriedad de tus aspiraciones de escritor.”

Vale, vale digamos entonces que la hora del almuerzo es un buen momento para obligarse a leer

“Si no te diviertes no sirve de nada.”

Vale, dejemos la lectura de lado y volvamos a ¿cómo aprender a escribir?

“La verdadera importancia de leer es que genera confianza e intimidad con el proceso de la escritura. Se entra en el país de los escritores con los papeles en regla. La lectura constante te lleva a un lugar (o estado mental, si lo prefieres) donde se puede escribir con entusiasmo y sin complejos. También te permite ir descubriendo qué está hecho y qué por hacer, y te enseña a distinguir entre lo trillado y lo fresco, lo que funciona y lo que sólo ocupa espacio.”

Entonces cuánto hay leer, cuánto hay que escribir

“Depende del escritor”

¿Dos líneas al día?

“Una de mis anécdotas favoritas (y que debe de pertenecer al mito, más que a la realidad) tiene como protagonista a James Joyce. Dicen que fue a verlo un amigo y encontró al gran hombre medio caído sobre el escritorio, en una postura de desesperación total.

—¿Qué te pasa, James? —le preguntó el amigo—. ¿Es por el trabajo?

Joyce hizo un gesto de aquiescencia sin levantar la cabeza para mirarlo. Claro que era el trabajo. ¿Podía haber otra razón?

—¿Hoy cuántas palabras has hecho? —prosiguió el amigo.

Joyce (desesperado, echado aún de bruces en el escritorio) dijo:

—Siete.

—¿Siete? Pero James… ¡Si está muy bien, al menos para ti!

—Sí —dijo Joyce, decidiéndose a levantar la cabeza—, supongo… ¡Pero es que no sé en qué orden van!”

Es un buen chiste, ¿y usted? ¿Escribe más de siete palabras al día? ¿Cómo es un día de trabajo para Stephen King?

“Dedico las mañanas a lo nuevo, la novela o cuento que tenga entre manos, y las tardes a la siesta y la correspondencia. La noche pertenece a la lectura y la familia, a los partidos televisados de los Red Sox y a las revisiones más urgentes. Por lo general, la escritura se concentra en las mañanas.”

Entonces tienes horario de oficina, eso se llama fuerza de voluntad

“Cuando he empezado un proyecto no paro, y sólo bajo el ritmo si es imprescindible. Si no escribo a diario empiezan a ponérseme rancios los personajes, con el resultado de que ya no parecen gente real, sino eso, personajes. Empieza a oxidarse el filo narrativo del escritor, y yo a perder el control del argumento y el ritmo de la narración. Lo peor es que se debilita el entusiasmo de crear algo nuevo; empiezas a tener la sensación de que trabajas, sensación que para la mayoría de los escritores es el beso de la muerte.”

Stephen, honestamente, para los jóvenes escritores que esperan seguir tus pasos, ¿cuál es el secreto de tu éxito?

“…haberme conservado en buenas condiciones físicas (al menos hasta que en verano de 1999 me atropello una furgoneta que se había salido de la carretera) y haber tenido un matrimonio duradero. Es una buena respuesta en la medida en que zanja la cuestión, pero también porque contiene una parte de verdad. La combinación de un cuerpo sano y una relación estable con una mujer independiente que no le aguanta chorradas ni a mí ni a nadie ha garantizado la continuidad de mi vida laboral. Y creo que también es cierto lo contrario: que escribir, y disfrutar con ello, ha garantizado la estabilidad de mi salud y mi vida familiar.”

Bueno, yo reconozco que hice una pregunta de concurso de belleza, pero no esperaba una respuesta de reina. Vuelvo a hacer la pregunta porque siento que me has estado eludiendo Stephen, ¿cómo empezar a escribir? Dame algo así como un paso a paso. Yo te he escuchado en otras entrevistas hablar de que una escritora, o un escritor, debe tener un espacio exclusivo para el ejercicio de escribir, ¿verdad? Digamos que ya tengo mi espacio, ¿ahora qué?

“Cuando entres en tu nuevo espacio de escritura y cierres la puerta, ya deberías haberte decidido por un objetivo diario. Es como con la gimnasia: al principio conviene no imponerse metas muy altas, para no desanimarse. Propongo unas mil palabras al día, y, como me siento magnánimo, añadiré un día de descanso semanal, al menos al principio. Más de uno no, o perderías la urgencia e inmediatez de tu relato. Una vez concretado el objetivo, toma la resolución de no abrir la puerta hasta haberlo cumplido”.

¿Pero escribir qué?

“En términos de género, parece oportuna la premisa de que se empieza escribiendo lo que le gusta a uno leer.”

Pero dijimos que hay gente que no lee y quiere escribir

“Escribe lo que quieras, infúndele vida y singularízalo vertiendo tu experiencia personal de la vida, la amistad, las relaciones humanas, el sexo y el trabajo. Sobre todo, el trabajo. A la gente le encanta leer sobre el trabajo; no sé por qué, pero es así.”

Muy bien, ahora sí estamos en el camino que es. Pasemos a la ronda relámpago, yo le hago preguntas concretas y usted me da respuestas cortas ¿Cómo hacer una descripción?

“…una descripción acertada suele componerse de una serie de detalles bien escogidos que lo resumen todo. En la mayoría de los casos serán los primeros que se le ocurran al escritor.”

¿Cómo escribir diálogos?

“Para que un diálogo funciones debe escribirse con honestidad, no faltar a la verdad”

Cómo construir personajes

“Lo que he dicho del diálogo también se aplica a la creación de personajes.

¿Cuál es el secreto para escribir buenas historias?

“…prestar atención a lo que hace la gente que te rodea y contar la verdad de lo que has visto.”

¿De qué se habla en las historias, gente o acontecimientos?

Gente (…) Es otra manera de decir que el motor son los personajes.

¡Bravo! Estuviste muy bien Stephen, ahora sí háblanos de Annie Wilkes tu protagonista psicópata, ¿cómo lograste escribir un personaje tan terrorífico?

“Annie Wilkes, la enfermera que tiene prisionero a Paul Sheldon en Misery, parecerá una psicópata, pero hay que tener en cuenta que ella se ve como una persona cuerda y sensata; de hecho se considera una heroína, una mujer con muchos problemas que intenta sobrevivir en un mundo hostil. La vemos experimentar cambios de humor peligrosos, pero hice lo posible por evitar pronunciarme con frases como ‘Annie amaneció deprimida, y quizá hasta con pulsiones suicidas’, o ‘Parecía que Annie tuviera mejor día de lo habitual’. Si tengo que decirlo, salgo perdiendo. Gano, en cambio, si puedo enseñar a una mujer callada y con el pelo sucio, devoradora compulsiva de galletas y caramelos, y lograr que el lector deduzca que Annie se halla en la fase de depresión de un ciclo maníaco-depresivo. Y si puedo comunicar la perspectiva del mundo de Annie, aunque sea brevemente (si puedo hacer entender su locura), quizá consiga que el lector simpatice con ella, e incluso que se identifique. ¿Resultado? Que da más miedo que nunca, porque se aproxima más a la realidad.”

Impresionante. Ahora hablemos de las revisiones. ¿Cuántas? ¿Cuántas versiones?

“En mi caso, la respuesta siempre ha sido dos versiones y una última mano”

Según mis apuntes el ciclo de una novela suya es: escribir, dejar descansar no menos de seis semanas, revisar y corregir y finalmente enviar a un grupo de 4 u 8 personas para recibir críticas. ¿Y el bloqueo dónde me lo deja?

“una de las pocas veces en que he padecido un caso de bloqueo creativo con todas las de la ley fue durante mi último año en la Universidad de Maine, yendo no a uno, sino a dos cursos de escritura creativa.

Y hablando de escritura creativa, ¿qué piensa de los cursos y seminarios de escritura?

“…en ellos se toman en serio las ganas de escribir (…) Para los aspirantes a escritores que han sido objeto de condescendencia por parte de amigos y parientes (…) Las clases de escritura son de los pocos lugares, si no el único, donde no está mal visto pasar porciones generosas de tiempo libre en un mundo de sueños.”

Stephen y ya para cerrar ¿usted qué lee?

“Es una pregunta que nunca he contestado de manera muy satisfactoria, porque me provoca una especie de saturación en los circuitos del cerebro. La respuesta fácil (‘todo lo que tenga a mano’) es verdad, pero no sirve de mucho. La lista siguiente da una respuesta más concreta.”

Le sigue un listado de noventa y cinco títulos entre ellos dos novelas de Tabitha King, su esposa.

Así cerramos el episodio de hoy, te recuerdo que las recetas para escribir ficción no existen, la teoría es funcional para ampliar los recursos creativos y nada más.

Preciosa humanidad, muchísimas gracias por escucharme. Recordá ir a gimnasioparaescritores.com y sucribirte al calentamiento y a alguno de los planes de entrenamiento, si es que todavía no lo has hecho.

Un saludo, abrazo gigante y hasta luego.